jueves, 12 de junio de 2008

A vos qué te parece?

Hace un tiempo laaaargo que tengo ganas de escribir. No me decidía qué, no podía decidir donde, cuando, si en cuadernito o en la compu, si encripto o que lo lea el que se le ocurra...en fin, de lo único que estaba segura es de tener unas ganas espantosas de escribir, que me dan un cosquilleo en la punta de los dedos que es muy difícil de explicar; es como una adicción: la única manera de calmarla, es sucumbir.
Y ante la imposibilidad de decidir donde, como cuando, como y para quién, tomé una decisión salomónica: en varios lados, algunos privados y otros públicos, en más de un blog, y hasta en cuadernito que compré para la ocasión, de tapa dura y con Winnie The Poo y sus amigos en la portada.
Hay cosas que tengo ganas de escribir para mí, para tratar de entenderlas mejor; esas son las que escribiría solamente en mi cuadernito, o encriptadas en la compu con una clave de 12 dígitos y 26 letras entremayúsculasyminúsculas. Algunas, soalmente se las puedo contar a mis amigos, a la gente que me conoce desde hace más de mil años ("Te conozco de Rosario!", decíamos en una época). Y están las que voy a tirar adentro de una botella. No tengo demasiado interés en obtener el amor incondicional de los cibernautas, pero me resulta atractivo escribir y tener la remota posibilidad de que alguien lo lea, y lo movilice a escribir algún comentario. Es muy raro, porque si hay algo que está años luz de mí es conocer gente nueva, o tener contacto con desconocidos. Pero los blog tienen ese efecto de encontrar un tema en común con alguien, aunque ni siquiera te interese ese alguien que lo escribió; y que el tema sea un nexo, un lugar, un tiempo para compartir un interés que no compartís con tu entorno más cercano, por falta de tiempo, de interés o de ganas.
Lo único que me frenó hasta ahora fue la falacia de que, si mi gente leyera algo de todo lo que tengo para decir, encontraría cosas que podrían molestar, ofender, o en las que podrían sentirse expuestos por mi culpa. Cuando me di cuenta (acá va la primera frase que nunca pensé que iba a ver escrita: "con la invalorable ayuda de mi terapeuta"...Ja! Ya lo dije) que a la única que le aterran las cosas que tengo para decir es a mí, me tiré de cabeza y que se hagan agua los helados.
Me queda una sola duda. ¿Será la cara de la foto la que ponga Víctor cuando algun conocidito le diga: "¿Leíste lo que escribió tu mamá en el blog?".
Qué momento, no?

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