viernes, 30 de diciembre de 2011
lunes, 26 de diciembre de 2011
Gracias Eduardo
Eduardo Aliverti, hoy en Página/12...gracias Eduardo por ponerlo en palabras: "Y vaya un sentido homenaje al título central de La Nación del último jueves, si se trata de hallar explicaciones o señalamientos respecto de los intereses en juego. Uno creía que ese día ya había visto todo con un destacado de Crónica. Ubicó a cabeza de página la fiebre de ricos y famosos por hacerse enemas, en Capilla del Monte, para limpiar los intestinos de objetos y elementos contaminantes diversos. La capacidad de asombro siempre se reserva un sitio. El diario de los Mitre, según la definición clásica que ya no se conserva tanto, le ganó a Crónica. Y mandó de cabeza que “Dan más poder al Gobierno para manejar la economía”. La nota remitía a las leyes aprobadas en el Parlamento, pero importa nada más que la construcción de sentido simbólico de ese título. ¿Quién, si no el (un, cualquier) Gobierno, debería manejar la economía? Ellos. Una entidad tan difusa y concreta como aquella que se referencia al hablar de “los mercados”. Esos mercados nunca tienen nombre. Son bancos, fondos de inversión, compañías de seguros, buitres financieros, consultoras, calificadoras de riesgo. Gurúes y operadores del tipo Bernard Madoff, el estafador de Wall Street que subyugó a los tarados del sueño americano.
Ese título de La Nación del jueves simplifica todo. Gracias. Infinitas gracias. Su lógica es que nunca jamás debe ser un gobierno, una voluntad popular, quien maneje la economía. Deben ser, para siempre, ellos. El “ellos”. La esclarecida vanguardia de clase de derecha, que le denuesta a la izquierda aspirar a lo mismo que practican ellos. Reiteramos: “Dan más poder al Gobierno para manejar la economía”. Listo. Un título como ése exime de cualquier comentario respecto de qué está en juego. Y dónde ubicarse."
domingo, 25 de diciembre de 2011
ADULTOS...A TEMBLAR!!!
Cuando le enfermera lo miró a los 15 minutos de nacer y dijo: "¡Uhhhhhh, que trabajo te va a dar!", yo pensé "¡Qué pedazo de turra!", "No le colguemos sambenitos de entrada" y otra sarta de boludeces que no puedo reproducir a ésta hora.
Y tenía razón, la turra. ¿Vieron esa cara?
¿Genética? ¿Profecía autocumplida? ¿Justicia divina?
Quizá.
La verdad es que me importa un cuerno, porque el changuito es un problema...¡para los demás!!! A mí me encanta la salvajada, asi que no puedo más que divertirme con él...y taparme las orejas y no escuchar el coro griego que suplica "¡Ocúpate de él! ¡Síguelo! ¡Domestícalo!". Ni en pedo, que se busquen a otro.
En mi currículum puede figurar sin que me ruborice ni un poquito: "Fomentadora de fieras".
Fin de fiesta
Una disgresión, una frivolidad...si me acuesto a las 12 de la noche, bebo unas cervecitas bien frías y pretendo levantarme a las 7 para mi ejercitación diaria, porque a partir de las 9 de la mañana no se puede asomar la cabeza de la calor reinante...necesito un psiquiatra? Ideas brillantes, se aceptan. Que no impliquen dejar las cervecitas, obvio.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
