lunes, 30 de junio de 2008

Lo mejor de lo peor




Una vez leí una frase de Maitena, perdida en el medio de una entrevista de alguna revista. Decía: "Mis hijos me salvaron de lo peor de mí misma".
Y, sí.
Yo soy egoísta, soberbia, intolerante, impaciente. Muchas veces no tomo en cuenta la opinión de los otros porque ni siquiera me detengo a escuchar lo que me dicen. No me gusta que me digan que hice algo mal (aunque sea cierto...es necesario aclararlo?), no me gusta que me digan como corregir las cosas que hice mal, ni me gusta que nadie las haga por mí. He creído durante casi toda mi vida que a los golpes se solucionaban algunas cosas, y aunque ahora sé que no, la tentación a veces me puede. No confío en la gente. Me enojo por cualquier estupidez, y no vuelvo atrás aunque vengan degollando. No espero a nadie si puedo evitarlo, no acompaño mucho, no me gusta hablar por teléfono. O sea, generalmente para los demás, no estoy.
Y con él, sencillamente no debo. No es que no pueda, se puede. Está lleno de chicos solos, ignorados, a los que no se escucha, a los que no se atiende como lo necesitan. Es tan fácil olvidarse que están ahí!
Pero no se debe. Y además no puedo, porque cuando lo miro pasan cosas; dejo automátiucamente lo que estoy haciendo porque necesita ayuda, un mimo o un poco de pelota, solamente un poquito. Y respiro viente veces antes de contestarle mal, y si le contesté mal le pido perdón inmediantamente. Y trato de no olvidarme nunca que apenas despega un metro del piso, que es frágil, que los miedos de él no son los míos, pero son tan importantes e irracionales y mucho más grandes, desproporcionadamente grandes. Que todo lo que hago para él está bien, ya sea pegar, gritar o enojarme por cualquier estupidez; y, si no, va a decir algo así como: "mamá, está mal pegar!", después de una palmada que le dí en el pañal porque no se quedaba quieto. Y no sé si alguna vez voy a poder ser naturalmente paciente, atenta, educada y cariñosa con el resto del mundo, pero con él sí. Y no solamente porque debo: porque quiero, porque me gusta, porque me sale, porque adoro estar con él. Porque él me salvó de lo peor de mí, y lo mejor de mí es para él.

viernes, 20 de junio de 2008

Yo NO


En estos días recibí muchos (muchísimos!) mails respecto del tema del campo. Que campo sí, que no, que las retenciones, que los pooles de siembra, que el paro, la comercialización de granos, que falta leche, que los pobres campesinos, que la soberbia de Cristina, que si el acto, el corte de ruta, los intendentes, la Virgen de Luján (??!!) y la mar en coche...en fin, la Biblia y el Calefón.

No escribo esto porque necesito dejar en claro mi postura al respecto, para que no me manden más barbaridades por mail o paren de tratar de convencerme de la intangibilidad cuasi religiosa del campesinado argentino, porque :

1) Cualquiera que haya estado más de 25 segundos en un radio de un metro o más, en el término de los últimos 3 agotadores meses cerca mío, sabe lo que pienso; me cansé de putear en contra de todos y cada uno de los idiotas que pretenden que yo crea que el desabastecimiento, los cacerolazos y todas las cosas rarísimas que pasaron en le medio son culpa del gobierno por no dar marcha atrás con las retenciones móviles, por lo cual a los productores o les quedó otra que salir a manifestarse a las rutas...y bla, bla, bla. Esto tiene tanto que ver con las retenciones móviles como el culo con la memoria, si me permiten la expresión. Y lo de idiotas no es personal; el razonamiento es tan estúpidamente lineal que no encuentro una palabra más suave para los miles y miles de argentinos y argentinas que le echan la culpa de la falta de leche en Wal-Mart...a Cristina, oh my God!

2) Pensé seriamente en escribir a tooooodos mis contactos un mail pidiéndoles POR FAVOR que no me manden más PPS con el detalle (tiene foto y todo) de los billetes falsos que el Gobierno hace circular porque no puede emite más moneda porque sube la inflación (Oh, my God); o los miles de millones de artículos de los diarios de los últimos 25 años en los cuales todos y cada uno de los miembros de este gobierno, y del anterior, y del otro, y de los que nunca fueron pero les gustaría, y de los que ojalá los pise un tren antes de las legislativas de 2009 dicen que las retenciones móviles sobre las rentas extraordinarias son un instrumento idóneo para la redistribución de la riqueza; o que son el modo en que el gobierno de turno (sin distinción de quién carajo esté en el gobierno, no se les mueve un pelo aunque cambie de derecha a izquierda y viceversa) agranda la caja para pagar el clientelismo...uf, eso fue largo. Pero después decidí que es inútil. Mis contactos tienen contactos y ellos otros contactos y mi teléfono lo tiene medio país y puedo recibir SMS; y, como si fuera poco, Diego también tiene mail, y contactos y teléfono, y la lista no termina nunca. Así que manden tranquilos, yo borro. Puteo un poco, pero bajito. Y borro.

3) Tengo 40 años, algunos de los cuales pasé yendo regularmente al campo donde vivían y trabajaban mis abuelos, hasta que mi abuelo se jubiló y siguió viviendo del campo, pero no en el campo. Y tengo un cartón grandote de Universidad Pública que dice que soy Ingeniera Agrónoma de verdad, o sea que, aunque sea en los libros, algo leí del tema (no les voy a dar una perorata acerca de mi actualización permanente en algunos de los temas que estudié en la Facultad porque suena espantosamente...espantoso). Y mi marido es de un pueblo del interior. Y vivo en el interior. Y mi hermana asesoró durante un laaargo tiempo a los hermanos latinoamericanos del noroeste (bolivianos, para abreviar) que venden sus verduritas en el Mercado Concentrador del pueblo. Así que agradecería profundamente que dejen de tratar de convenvcerme que los únicos que se levantan temprano en éste país son los campesinos. OH MY GOD! Cuendo me hablan del pobre campesinado del cual ya ha quedado en claro lo que pienso (se los deletreo?), me vienen a la mente los mujiks rusos que describen Tolstoi y Dostoievsky: sucios, cagados de frío y de hambre, abusados por los terratenientes de cualquiera sea el pueblito de Siberia en donde viven y padecen...y entonces levanto la cabeza y cuando veo en TN a De Angeli y sus amigos, una contradicción me genera, pa´que les viá mentir. Así que voy a proceder a sintetizar mi pensamiento en 2 frases 2: no me gustan los cortes de ruta y no respeto una mierda a los que intentan imponer NADA por ese medio, sean los campesinos tucumanos, los asambleístas de Gualeguaychú o los taxistas de Capital, no me importa cual sea su grado de pobreza, de riqueza y ni siquiera de razón. Y no me gusta que me traten de estúpida intentando machacar y machacar sobre la inocencia, deseo de volver a deslomarse y economía de subsistencia de "LA GENTE DE CAMPO", quienes quiera que integren esa categoría. En el campo hay de todo, como en botica. Y de lo que conozco del campo, de lo bueno, no puedo decir que haya visto mucho últimamente.

Por eso, no escribo para convencer a nadie de nada. Escribo para sacarme las ganas de decir en voz alta que estoy harta de todo esto. Y cuando digo de todo, es literal: de los mail ridículos tratando de convencerme de que si saco el plazo fijo y compro dólares HOY zafo de la debacle (es en serio, mi dentista lo hizo...perdió una torta de plata!), de los que cada vez que Cristina abre la boca retroceden seis casilleros porque "los trata mal" (OH MY GOD!!!!!!!!), de la falta de información, de la falta de moderación (de la cual peco a mi vez...o sea, estoy hasta un poco harta de mí misma), de la falta de criterio para salir a batir la cacerola por cualquier cosa (el campo, el corralito, da lo mismo...nunca en contra de las políticas neoliberales del FMI, o la matanza de ballenas; todas cosas importantes, qué joder!), las ganas de que se vaya todo al carajo para poder decir: "Viste? Viste que no duraba ni 6 meses?"...en fin.

Una aclaración innecesaria: no intento ofender a nadie con esto. Intento que sepan que me gusta discutir, intercambiar información, leer buena data, que me manden archivos con las incoherencias de todos y cada uno de los corruptos que nos gobierna, nos gobernó u nos gobernará, y hasta me gustan algunos de los chiste que circulan acerca de los que está pasando. Pero estoy hasta el moño de boludeces, mentiras, operaciones de prensa y de las otras, señoras de tapado de piel sacudiendo el perro en la puerta de la Quinta de Olivos, y gente quejándose de que Cris no te repite un atuendo desde que asumió. Honestamente, me importa una mierda. Quiero que esto mejore para todos; y cuando digo todos el que los que tienen mucho ganen más y los que tienen poco, ganen mucho. Y que haya plata para hospitales y escuelas y caminos y vacunas. Y quiero empleados en blanco, y jubilaciones dignas, y buenas campañas de esterilización masiva de mascotas. Y tengo la ligera sensación que si no le aflojamos a estar en contra, y no importa de qué, no llegamos ni a la esquina, y no con Cristina; con NADIE.

jueves, 12 de junio de 2008

A vos qué te parece?

Hace un tiempo laaaargo que tengo ganas de escribir. No me decidía qué, no podía decidir donde, cuando, si en cuadernito o en la compu, si encripto o que lo lea el que se le ocurra...en fin, de lo único que estaba segura es de tener unas ganas espantosas de escribir, que me dan un cosquilleo en la punta de los dedos que es muy difícil de explicar; es como una adicción: la única manera de calmarla, es sucumbir.
Y ante la imposibilidad de decidir donde, como cuando, como y para quién, tomé una decisión salomónica: en varios lados, algunos privados y otros públicos, en más de un blog, y hasta en cuadernito que compré para la ocasión, de tapa dura y con Winnie The Poo y sus amigos en la portada.
Hay cosas que tengo ganas de escribir para mí, para tratar de entenderlas mejor; esas son las que escribiría solamente en mi cuadernito, o encriptadas en la compu con una clave de 12 dígitos y 26 letras entremayúsculasyminúsculas. Algunas, soalmente se las puedo contar a mis amigos, a la gente que me conoce desde hace más de mil años ("Te conozco de Rosario!", decíamos en una época). Y están las que voy a tirar adentro de una botella. No tengo demasiado interés en obtener el amor incondicional de los cibernautas, pero me resulta atractivo escribir y tener la remota posibilidad de que alguien lo lea, y lo movilice a escribir algún comentario. Es muy raro, porque si hay algo que está años luz de mí es conocer gente nueva, o tener contacto con desconocidos. Pero los blog tienen ese efecto de encontrar un tema en común con alguien, aunque ni siquiera te interese ese alguien que lo escribió; y que el tema sea un nexo, un lugar, un tiempo para compartir un interés que no compartís con tu entorno más cercano, por falta de tiempo, de interés o de ganas.
Lo único que me frenó hasta ahora fue la falacia de que, si mi gente leyera algo de todo lo que tengo para decir, encontraría cosas que podrían molestar, ofender, o en las que podrían sentirse expuestos por mi culpa. Cuando me di cuenta (acá va la primera frase que nunca pensé que iba a ver escrita: "con la invalorable ayuda de mi terapeuta"...Ja! Ya lo dije) que a la única que le aterran las cosas que tengo para decir es a mí, me tiré de cabeza y que se hagan agua los helados.
Me queda una sola duda. ¿Será la cara de la foto la que ponga Víctor cuando algun conocidito le diga: "¿Leíste lo que escribió tu mamá en el blog?".
Qué momento, no?