lunes, 7 de diciembre de 2009

El perro es tuerto...y qué?

Basta de elegir perros por el número de ojos, de patas, de orejas...basta de que los kilos que portamos sea un valor en sí mismo, más que un comentario del tipo: "Viste que está gordito/a?". Basta de medir a la gente por la vara de la televisión, de las revistas o de Radio 10...Basta de comprar cuanta huevada dicen que dicen que dijeron...estoy grande, me harté. A partir de ahora, tolerancia cero para los que alegan estupideces para no ir contra la corriente, para no pensar por sí mismos, para no elegir de acuerdo al bienestar de los que los rodean. Basta de priorizar mi comodidad, mi necesidad, mi intolerancia. Pongamos la ética por delante de la moral, para que el objetivo sea le bienestar común, y no el que le conviene a unos pocos. Basta de aplaudir discursos políticamente correctos, no importa de donde vengan; exijamos coherencia entre el decir y el hacer, a todas y cada una de las personas que nos rodean. Y si el precio de hacerlo nos parece alto...es más alto el precio de sentirse un pelotudo por no saber decir NO a tiempo. NO soy un garca, NO quiero criaturas presas, NO quiero vivir como en la Edad Media, escuchando gansadas como si fueran pronunciadas por al Altísimo en persona, NO soporto al que le preocupa más con quién se acuesta el otro que defender las libertades individuales que costaron ríos de sangre a otros otros (no es una redundancia), NO tolero que el cuerpo de las personas o de los animales sea visto como una propiedad, NO respeto en lo más mínimo la fe por la fe misma, como si fuera buenísimo creer independientemente de que sea un becerro de oro o una señora de celeste. Mañana sigo.